Cementerio de Churriana: San Antonio

INFORMACIÓN

Cementerio de Churriana: San Antonio

Dirección:  Camino del Retiro, 40  29140 Málaga 

   Telf.: 952 43 52 20 – 952 43 41 00

Horario: De lunes a domingo de 8:00 a 18:00 horas.

 

Historia

Entre los años de 1960 a 1970 se producen una serie de descubrimientos de suma importancia en el área de Churriana, consistente en núcleos de distintas necrópolis.

En el cementerio de la población de Churriana se cuenta una historia ratificada por los vecinos más viejos del lugar, de un popular personaje que solía dormir la borrachera en un nicho.

 

Cementerio

Sabemos que no es un lugar que se pueda comparar con otros en los que la diversión este asegurada, sin embargo, basta  con darse un paseo por ellos para encontrarnos con historias muy curiosas, como las que conserva el pequeño camposanto de Churriana.

El de los churrianeros es un cementerio de pueblo, pequeño pero inmaculado, colmado de flores y leyendas. Una pequeña cruz, nada más traspasar la puerta de forja, nos recuerda a su primera inquilina de este singular rincón, la señora Doña Juana Klemenchich de Bernardis, nacida en Trieste, que falleció en el año 1813 a los 33 años de edad.

En la parte de atrás esta el único oratorio del cementerio, el de la familia Navarro Navajas, rematado por una espadaña con su adecuada campana y cruz.

Otros fallecidos famosos que descansan en este cementerio son los señores Bill y Anne Davis, que fallecieron con un día de diferencia en 1985. Los Davis son conocidos por haber sido cónsules y los anfitriones de Ernest Hemingway. Los Davis yacen junto a la señora Fernanda Cobos, gobernanta de La Cónsula, muerta poco después, que deseaba estar enterrada con las personas para las que trabajó.

Aunque lo que mejor que conserva este bonito cementerio es la historia de un hombre denominado “El Tiso”.

“El Tiso”, que vivió allá por los inicios del siglo XX, era un vecino de Churriana muy dado a la bebida, hasta el punto de que tenía por hábito dormir la borrachera en cualquier nicho vacío del cementerio, siempre colocado con la cabeza hacia fuera.

En una de esas borracheras de infarto estaba, cuando se despertó, era noche cerrada, y el ruido de una conversación le avivó. Parece ser que escuchó algo así como: «Esto nos lo repartimos los tres». Se trataba de tres truhanes que iban a hacer cuentas de algo que habían robado.

“El Tiso”, éntrelos efluvios del alcohol, hizo entonces la pregunta del millón con voz sepulcral: «¿Y para mí no hay ná?». Al oír esta voz, literalmente de ultratumba, los rufianes salieron pusieron pies en polvorosa ,mientras gritaban aterrorizados..

Al salir “El Tiso” del nicho, con una resaca monumental, se tropezó con un cerro de billetes y dinero. Los truhanes, al darse a la fuga, se habían dejado todas las ganancias de su jornada laboral.

Narran los churrianeros que “El Tiso”, con ese hallazgo inesperado, adquirió una casa en el pueblo. Los vecinos se asombraron porque el nuevo propietario tenía fama creada de trabajar menos que Papa Noel, así que no se podían explicar de dónde había obtenido el maldito dinero. “El Tiso” como no, daba la callada por respuesta, pero, una noche, el único inquilino vivo del cementerio se le fue la lengua agarrado a la barra de la taberna… y declaró su hazaña.

Personajes ilustres

Los señores Bill

Doña Juana Klemenchich de Bernardis,

La familia Navarro Navajas

Los señores Bill

Anne Davis,

La señora Fernanda Cobos,

Localización:

Cementerio de Churriana: San Antonio

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